
Rusia podría verse obligada a realizar algún tipo de movilización forzosa de reservistas para sostener su guerra en Ucrania si sus fuerzas siguen sufriendo bajas al ritmo actual, señaló el Instituto para el Estudio de la Guerra en su evaluación de la campaña ofensiva rusa del 18 de septiembre.
La evaluación se publicó después de que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negara el 18 de septiembre que las autoridades rusas tuvieran planes de llevar a cabo una movilización encubierta tras las elecciones a la Duma Estatal, previstas del 18 al 20 de septiembre. El ISW consideró que el Kremlin intentaba disuadir a los ciudadanos rusos de abandonar el país.
El ISW afirmó que Rusia pierde cada mes miles de efectivos más de los que recluta, mientras sigue sin alcanzar sus objetivos operativos y estratégicos. Esta brecha es importante porque el presidente ruso, Vladimir Putin, no ha mostrado disposición a aceptar un alto el fuego ni a reducir los objetivos asignados a las fuerzas armadas rusas, según el instituto.
La evaluación de la ofensiva rusa analiza la negativa del Kremlin sobre la movilización
La declaración de Peskov abordó la posibilidad de una movilización encubierta después de las elecciones parlamentarias, pero no ofreció una explicación más amplia sobre cómo pretende Moscú reemplazar las bajas sufridas en el campo de batalla. El ISW señaló que las reiteradas negativas oficiales no demuestran que Rusia vaya a evitar otra convocatoria.
El instituto vinculó esas negativas con la reacción interna que siguió a la movilización forzosa de reservistas realizada por Rusia en 2022. Esa medida provocó agitación pública y una emigración masiva, e ISW consideró que el Kremlin intenta calmar a la sociedad rusa y evitar otra oleada de salidas.
Bloomberg informó el 18 de septiembre que funcionarios del gobierno ruso y responsables del reclutamiento militar habían intentado abrir cuentas en bancos extranjeros y transferir activos al exterior. Según el informe, los funcionarios también estaban animando a sus familiares a abandonar Rusia ante la preocupación por una movilización inminente.
El ISW señaló que la postura pública del Kremlin refleja la preocupación de Putin por la posible respuesta de la sociedad rusa a una movilización forzosa. Sin embargo, el instituto no afirmó que se hubiera tomado una decisión y añadió que el calendario y la posible modalidad de cualquier convocatoria seguían sin estar claros.
ISW afirma que las bajas rusas superan el reclutamiento
La tasa actual de bajas de Rusia supera su tasa de reclutamiento en miles de efectivos al mes, según el ISW. El instituto consideró que Moscú tendrá que modificar sus prácticas de reclutamiento si pretende sostener las operaciones a mediano y largo plazo sin reducir el ritmo de las pérdidas.
La evaluación no proporcionó una cifra mensual precisa de reclutamiento, un número de bajas ni una fecha para una posible movilización. Presentó una futura convocatoria como una necesidad probable si persisten las condiciones actuales, no como una orden confirmada del Kremlin.
El ISW también vinculó el problema de personal con el persistente fracaso de Rusia a la hora de cumplir sus objetivos militares declarados. Su evaluación del 17 de septiembre señaló que Moscú sigue dependiendo de Corea del Norte tanto para apoyar la guerra contra Ucrania como para aliviar la escasez de mano de obra en Rusia.
Esa evaluación anterior informó que las fuerzas rusas estaban trasladando vehículos blindados y medios de apoyo para drones hacia el sector de Dobropillya con el fin de realizar asaltos mecanizados previstos para el otoño de 2026. Al mismo tiempo, las operaciones ucranianas en el sector de Lyman habían alterado otra parte de la campaña rusa en el óblast de Donetsk.
La Operación Vivaldi altera los planes rusos cerca de Lyman
El comandante del 3.er Cuerpo de Ejército de Ucrania, el general de brigada Andrii Biletskyi, declaró el 17 de septiembre que la Operación Vivaldi de Ucrania había derrotado el brazo norte de un intento ruso de cercar el Cinturón de Fortalezas. Añadió que la operación contra el saliente ruso al norte de Lyman seguía en curso.
Según Biletskyi, las fuerzas rusas planeaban avanzar desde el norte a través de Lyman y Svyatohirsk, y desde el sur a través de Dobropillya. Las dos tenazas debían encontrarse en Barvinkove, en el óblast de Kharkiv, lo que permitiría a Rusia apoderarse de todo el óblast de Donetsk, afirmó.
El ISW consideró que la Operación Vivaldi demostró que las fuerzas ucranianas estaban recuperando elementos de maniobra táctica. Según el instituto, Ucrania logró la sorpresa operacional mediante una estricta seguridad operativa y actividades antidrones que redujeron la conciencia situacional de Rusia.
El 3.er Cuerpo de Ejército de Ucrania señaló que los ataques sistemáticos de alcance intermedio contra la logística rusa en el óblast ocupado de Luhansk habían reducido el suministro de combustible al frente. Esa presión mermó la capacidad de Rusia para operar drones y sistemas de guerra electrónica empleados contra drones ucranianos, informó el cuerpo.
Los equipos rusos de guerra electrónica requieren una cantidad considerable de energía y dependen de generadores diésel, señaló el ISW. Al atacar la logística y el suministro energético, las fuerzas ucranianas neutralizaron algunos de esos sistemas y obtuvieron una ventaja táctica con drones durante los avances mecanizados en el sector de Lyman.
Las fuerzas ucranianas también avanzaron recientemente cerca de Kupyansk, según las conclusiones del ISW del 17 de septiembre. La fuente no proporcionó más detalles sobre la ubicación ni la extensión de ese avance.
La evaluación de la ofensiva rusa detalla ataques y preocupaciones de la OTAN
Ucrania ha intensificado sus ataques de largo alcance contra activos militares rusos, incluida una campaña para neutralizar y destruir las defensas aéreas en el óblast de Rostov, informó el ISW. Mientras tanto, Rusia lanzó durante la noche 157 drones, 10 municiones merodeadoras Banderol/Dan-T y un número no especificado de misiles contra Ucrania, según la evaluación del 17 de septiembre.
La evaluación del ISW del 18 de septiembre señaló que Polonia había modificado su postura de defensa aérea en respuesta al aumento de los ataques rusos contra infraestructuras cercanas a la frontera y a la entrada de drones y otros objetos en países vecinos de Ucrania. El fragmento disponible de la fuente no especificó todos los cambios operativos realizados por Polonia.
El presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, declaró públicamente el 16 de septiembre que Rusia podría estar permitiendo deliberadamente que sus drones se desvíen hacia el espacio aéreo de la OTAN para castigar a los países que apoyan a Ucrania. Su declaración presentó esa intención como una posibilidad, no como una conclusión confirmada.
La presión sobre Rusia también se extendió a las medidas económicas propuestas. El 16 de septiembre, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones contra Rusia e Irán de 2026, informó el ISW. La medida autoriza a Estados Unidos a imponer aranceles de hasta el 100 por ciento a los cinco mayores importadores de petróleo y gas natural rusos.
A pesar de esas presiones militares y económicas, Putin no ha dado indicios de que vaya a aceptar un alto el fuego o reducir los objetivos militares de Rusia, señaló el ISW. La postura expresada por Peskov el 18 de septiembre seguía siendo que las autoridades rusas no tenían planes de realizar una movilización encubierta después de las elecciones a la Duma Estatal.














