Las fuerzas rusas aumentaron ligeramente su ritmo de avance en Ucrania durante agosto de 2026, pero no lograron romper las líneas ucranianas ni alcanzar capacidad de maniobra operacional, según el Instituto para el Estudio de la Guerra.
El ISW afirmó haber observado pruebas de que las fuerzas rusas consolidaron posiciones o capturaron unos 90,35 kilómetros cuadrados durante el mes, un promedio de 2,91 kilómetros cuadrados diarios. Si se incluyen las infiltraciones, las tropas rusas avanzaron o se infiltraron en aproximadamente 123,53 kilómetros cuadrados, con un promedio de 3,98 kilómetros cuadrados diarios.
La evaluación describe la ofensiva rusa de primavera-verano de 2026 como una campaña de avances lentos y limitados, más que como una progresión rápida. Las operaciones contraofensivas ucranianas también recuperaron durante agosto más territorio del que Rusia consolidó o capturó, mientras las fuerzas ucranianas intensificaron sus ataques contra aeródromos, instalaciones de drones y sistemas de defensa aérea rusos.
La evaluación de la campaña ofensiva rusa registra avances limitados en Donetsk
Los principales avances territoriales de Rusia en agosto se produjeron alrededor del Cinturón de Fortalezas, en el óblast de Donetsk, informó el ISW. Incluso en esa zona, las tropas rusas solo lograron avances tácticos marginales y no habían completado la captura de Kostyantynivka al finalizar el mes.
Según el ISW, las fuerzas rusas mantenían presencia, mediante avances o infiltraciones, en el 72,23 por ciento de Kostyantynivka. Aún no habían conseguido apoderarse de todo el asentamiento tras meses de mayor actividad de infiltración y combates urbanos.
El ritmo de agosto fue muy inferior al registrado durante el mismo mes del año anterior. El ISW estimó que las fuerzas rusas capturaron 505,55 kilómetros cuadrados en agosto de 2025. El instituto señaló que la comparación mostraba que el avance de Rusia seguía desacelerándose, incluso cuando el cálculo de 2026 incluía zonas alcanzadas mediante infiltraciones, en lugar de territorio plenamente consolidado.
Las cifras del ISW distinguen entre el territorio donde las fuerzas rusas consolidaron posiciones o realizaron capturas confirmadas y la superficie más amplia que abarca las infiltraciones. Esta distinción resulta especialmente pertinente en Kostyantynivka, donde la presencia rusa reportada no equivale al control total del asentamiento.
La contraofensiva ucraniana recupera terreno cerca de Lyman y Oleksandrivka
Las tropas ucranianas continuaron sus operaciones contraofensivas en distintos sectores del frente durante agosto, con actividad destacada en las direcciones de Lyman y Oleksandrivka. El ISW afirmó que las pruebas disponibles respaldaban la estimación de que las fuerzas ucranianas liberaron al menos 129,81 kilómetros cuadrados durante el mes.
Esa cifra superó los 90,35 kilómetros cuadrados que, según el ISW, las fuerzas rusas habían capturado o consolidado. También fue ligeramente superior a la estimación de 123,53 kilómetros cuadrados que incluye las infiltraciones rusas, aunque las categorías miden formas distintas de actividad en el campo de batalla.
El ISW describió su estimación de los avances ucranianos como muy probablemente conservadora. El instituto señaló que su metodología podría subestimar el alcance de la contraofensiva ucraniana en curso en la dirección de Lyman y añadió que la recopilación de más datos podría revelar la magnitud total de esos avances durante el otoño de 2026.
Al norte de Kupyansk, el 2.º Cuerpo Khartiya de Ucrania informó el 30 de agosto de que sus fuerzas habían despejado dos kilómetros cuadrados de bosque al suroeste de Zapadne y seguían avanzando al oeste de Dvorichna. El cuerpo publicó imágenes geolocalizadas que mostraban al menos entre 15 y 20 militares ucranianos entrando rápidamente en la zona boscosa.
El ISW evaluó que la operación involucró a infantería que se desplazaba a pie y probablemente se produjo después de acciones destinadas a neutralizar la capacidad rusa de realizar ataques con drones en la zona. El fragmento de la fuente no indicó el tamaño final de la fuerza encargada del despeje ni afirmó que la operación más amplia hubiera concluido.
Ucrania ataca aeródromos rusos en Yeysk y Millerovo
Las fuerzas ucranianas también intensificaron una campaña de ataques de largo alcance contra aeródromos y sitios de lanzamiento de drones rusos, al tiempo que atacaban sistemas de defensa aérea en las regiones fronterizas de Rusia, según el ISW y funcionarios ucranianos.
Funcionarios ucranianos informaron de ataques durante la noche del 30 de agosto contra el aeródromo de Yeysk, en el krai de Krasnodar, a unos 180 kilómetros de la línea del frente. Entre los objetivos reportados se encontraban un sistema de defensa aérea Pantsir-S1, un depósito de municiones de aviación y un sistema de radar Sopka-2.
En el aeródromo de Millerovo, en el óblast de Rostov, a unos 170 kilómetros del frente, funcionarios ucranianos afirmaron que las fuerzas atacaron un sitio de lanzamiento de drones, depósitos de municiones, una unidad técnica y operativa, así como los sistemas de radar RSP-27, también identificado como DRL-27, y Nebo-SV. También informaron de un ataque contra un sitio de lanzamiento de drones en el óblast de Oryol.
Imágenes geolocalizadas publicadas el 30 de agosto mostraron un incendio en el aeródromo de Yeysk después del ataque, informó el ISW. El Sistema de Información sobre Incendios para la Gestión de Recursos de la NASA registró múltiples anomalías térmicas tanto en Yeysk como en Millerovo.
Los ataques se produjeron después de otros recientes golpes ucranianos contra medios ofensivos y de defensa aérea rusos en aeródromos militares fuertemente protegidos del óblast de Rostov, el krai de Krasnodar y la Crimea ocupada. El ISW citó como otro ejemplo reciente el ataque del 28 de agosto contra la base aérea Engels-2, en el óblast de Saratov.
La evaluación de la campaña ofensiva rusa señala un revés para los satélites Rassvet
El intento de Rusia de ampliar su red de satélites Rassvet sufrió un nuevo revés, según la evaluación del ISW del 31 de agosto. Ninguno de los 16 satélites de un segundo lote lanzado el 19 de julio había alcanzado la altitud prevista de 550 kilómetros para el 31 de agosto, de acuerdo con los datos del rastreador de satélites en tiempo real N2YO.
Muchos de los satélites permanecían a una altitud de entre 300 y 400 kilómetros, y algunos estaban experimentando deterioro orbital. Según los informes, al menos dos se dirigían hacia la reentrada en la atmósfera terrestre. El informe del ISW también describió los 870 kilómetros como la altitud operativa prevista, por lo que no queda clara la relación entre los dos valores de altitud señalados.
El ISW indicó que los satélites situados a menor altitud afrontan una mayor resistencia atmosférica, una vida operativa más corta y un mayor consumo de combustible. El instituto estimó que era improbable que los satélites funcionaran durante tanto tiempo como Rusia había proyectado, aunque señaló que no estaba claro cuánto tiempo les quedaba en órbita.
El corte del acceso ruso a las comunicaciones de Starlink el 1 de febrero obligó a Moscú a depender en mayor medida de Rassvet y probablemente aceleró sus planes de despliegue, según la evaluación del ISW. De los primeros 16 satélites Rassvet lanzados el 24 de marzo, 12 habían alcanzado la altitud reportada de 550 kilómetros para el 31 de julio y permanecían allí el 31 de agosto. Según los informes, esos satélites proporcionaban a las fuerzas rusas dos ventanas diarias de conectividad sobre Ucrania con una duración de hasta una hora y media.













