Zelenski exige presencia militar británica y francesa como componente esencial del acuerdo de paz en Ucrania
El presidente Volodímir Zelenski ha declarado que cualquier acuerdo de seguridad para poner fin a la invasión rusa de Ucrania debe incluir el despliegue físico de tropas extranjeras en suelo ucraniano, siendo las fuerzas británicas y francesas un elemento indispensable de dicho paquete de paz.
La postura enfática del líder ucraniano, expresada tras consultas de alto nivel con asesores de seguridad occidentales en Kiev el pasado 3 de enero, subraya la compleja coreografía diplomática que se desarrolla ahora mientras los socios internacionales intentan forjar un marco viable para poner fin a casi cuatro años de devastador conflicto.
El marco de seguridad de Zelenski toma forma
«El Reino Unido y Francia son los copresidentes de la Coalición de los Voluntarios. Su presencia militar es obligatoria», afirmó Zelenski sin ambages, señalando que Ucrania no aceptará compromisos vagos ni gestos simbólicos en lugar de despliegues militares concretos.
Las declaraciones siguieron a una intensa sesión de trabajo en la capital ucraniana en la que participaron asesores de seguridad nacional de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España, Polonia, los Estados bálticos y los países nórdicos, junto con representantes de la OTAN, el Consejo Europeo y la Comisión Europea. El encuentro tenía como objetivo impulsar las conversaciones sobre una propuesta de paz de 20 puntos liderada por Estados Unidos, que ha sustituido al anterior plan de 28 puntos de Washington, un documento ampliamente criticado por exigir de facto la capitulación ucraniana ante las demandas territoriales maximalistas de Rusia.
El marco de seguridad de Zelenski toma forma
La implicación de Trump y el liderazgo europeo
Según fuentes ucranianas, la arquitectura de seguridad emergente establecería a las fuerzas ucranianas como primera línea de defensa, respaldadas por despliegues militares de liderazgo europeo en territorio ucraniano, con garantías de seguridad estadounidenses adicionales que proporcionarían un anillo exterior de protección. Este enfoque multicapa representa el intento de Kiev de garantizar que cualquier acuerdo de paz no pueda ser simplemente desgarrado por Moscú una vez que la atención internacional se desplace hacia otros asuntos.
Zelenski reconoció que los procesos de aprobación parlamentaria en diversas naciones europeas podrían complicar los despliegues de tropas, señalando que «incluso si un líder está dispuesto a tomar ciertas decisiones, dispuesto a ayudar a Ucrania, incluso si los militares están preparados para estar presentes en Ucrania, aún se requiere el respaldo parlamentario según las constituciones de muchos países europeos».
El presidente ucraniano también admitió que no todos los miembros de la Coalición de los Voluntarios comprometerán finalmente fuerzas, pero insistió en requisitos mínimos de participación. Sin la presencia de tropas británicas y francesas —los copresidentes de la coalición—, todo el marco de seguridad corre el riesgo de quedar vacío de contenido, han indicado funcionarios ucranianos.
En su discurso de Año Nuevo, Zelenski declaró que un acuerdo de paz estaba «listo al 90%», al tiempo que advertía de que el 10% restante «determinará el destino de la paz, el destino de Ucrania y de Europa». Subrayó que Ucrania busca «el fin de la guerra, no el fin de Ucrania», rechazando cualquier acuerdo que cediera el control de la región oriental del Donbás a Rusia.
La implicación de Trump y el liderazgo europeo
Las maniobras diplomáticas siguen al encuentro de Zelenski con el presidente estadounidense Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, el pasado 28 de diciembre. El encuentro no produjo ningún avance, con Trump afirmando que las conversaciones de paz se encontraban en sus «fases finales» sin ofrecer detalles sustanciales. Trump mantuvo posteriormente conversaciones separadas con el presidente ruso Vladímir Putin, suscitando preocupación entre los aliados europeos sobre posibles acuerdos bilaterales que podrían dejar de lado los intereses ucranianos.
Tras la reunión con Trump, funcionarios ucranianos anunciaron que los socios internacionales habían acordado un paquete de apoyo económico por valor de aproximadamente 682.000 millones de euros durante la próxima década. Este sustancial compromiso, basado en cálculos del Banco Mundial, el FMI y la UE, cubriría la compensación por daños de guerra, los costes de reconstrucción, la estabilización económica y un paquete de crecimiento de 170.000 millones de euros vinculado a las reformas requeridas para la adhesión de Ucrania a la UE.
Los líderes europeos tienen previsto reunirse en París el próximo 6 de enero para continuar las conversaciones de alto nivel. El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió que los participantes «asumirán compromisos concretos para proteger a Ucrania y garantizar una paz justa y duradera en nuestro continente europeo».
Sin embargo, la cooperación de Rusia sigue siendo esencial para cualquier acuerdo viable, y Moscú muestra escasa inclinación al compromiso. El Kremlin difundió en Nochevieja supuestas pruebas que afirmaban que drones ucranianos habían atacado la residencia privada de Putin en el lago Valdái, acusaciones que Kiev negó enérgicamente. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, desestimó las afirmaciones rusas como una «distracción deliberada» diseñada para descarrilar los esfuerzos de paz.
Rusia continúa exigiendo el control total de la región industrial del Donbás, controlando actualmente aproximadamente el 75% de Donetsk y el 99% de la vecina Lugansk. La falta de voluntad de Moscú para retirarse de esta posición maximalista representa un obstáculo fundamental para cualquier acuerdo negociado.
En su propio y breve discurso de Año Nuevo, Putin dijo a las tropas rusas «creemos en vosotros y en nuestra victoria», mientras que el líder norcoreano Kim Jong-un elogió la «alianza invencible» entre Pyongyang y Moscú, haciendo referencia a soldados que luchan en «tierras ajenas», un aparente reconocimiento de las tropas norcoreanas desplegadas para asistir a la invasión rusa.
A medida que se intensifica la actividad diplomática este mes, la cuestión central sigue siendo si las potencias occidentales poseen la resolución suficiente para comprometer fuerzas militares en la seguridad a largo plazo de Ucrania, o si las limitaciones políticas obligarán a Kiev a aceptar garantías más débiles que podrían resultar inútiles cuando sean puestas a prueba.


















